Discurso de odio, trumpismo y consecuencias

No existe una definición legal de “discurso de odio” bajo la ley de los Estados Unidos. Sin embargo, en general, el discurso de odio es cualquier forma de expresión a través de la cual los hablantes pretenden vilipendiar, humillar o incitar al odio contra un grupo o una clase de personas. Según la jurisprudencia actual de la Primera Enmienda, el discurso de odio solo se puede tipificar como delito cuando incita directamente a una actividad delictiva inminente o consiste en amenazas específicas de violencia contra una persona o grupo. Lo que sucedió el día 6 de enero en el Capitolio Nacional cumple exactamente con lo establecido en la cláusula.

 

En Brandenburgo, Ohio se estableció un caso en 1969 (Brandenburg v. Ohio , 395 US 444) para determinar cuándo se puede restringir el discurso que pretende defender una acción ilegal. En este caso, un líder del KKK pronunció un discurso para otros miembros del Klan, y después de enumerar una serie de insultos raciales despectivos, dijo que “es posible que tenga que tomarse alguna venganza”. 

La causa determinó que el gobierno puede prohibir el discurso que aboga por el uso de la fuerza o el delito si el discurso satisface ambos elementos de la prueba de dos partes:  

1-El discurso está “dirigido a incitar o producir una acción ilegal inminente” 

2-Es probable que el discurso “incite o produzca tal acción”.

Lo que sucedió el día 6 de enero en el Capitolio Nacional cumple exactamente con lo establecido en la cláusula. Solo que esta vez, fué un representante del gobierno, Donald Trump, quien incitó al odio e incluso, a tomar acción con este discurso inflamatorio:

“Increíble por lo que tenemos que pasar, y tener que hacer que tu gente luche. Si ellos no luchan, tenemos que eliminar a los que no luchan”, arengó a sus seguidores.

“Caminaremos hasta el Capitolio y vitorearemos a nuestros valientes senadores y congresistas”, dijo, incluyéndose en la marcha, en la que luego, sin embargo, no participó. “Caminaremos y estaré allí con ustedes”

Y entonces pidió “luchar como demonios” porque si no “ya no van a tener país”.

“Así que vamos a caminar por la avenida Pensilvania al Capitolio. Vamos a intentar darles a nuestros republicanos, a los débiles, porque los fuertes no necesitan nuestra ayuda, el tipo de amor propio y audacia que necesitan para recuperar nuestro país”.

Arremetió también contra el vicepresidente y expresó su desconfianza en él. Esperaba que Mike Pence, que por su cargo dirigía la ceremonia en el Capitolio, “hiciera algo” para detener la certificación de votos: “Espero que defienda el bien de nuestra Constitución y el bien de nuestro país. Y si no es así, me decepcionará mucho”. Mientras su inseparable, Rudy Giulianni, su desastroso abogado personal gritaba a los manifestantes que las disputas electorales deben resolverse con “juicio por combate”

Durante la revuelta, los manifestantes, llenos de odio, gritaban “cuelguen a Mike Pence”y hasta erigieron una horca en las afueras del Capitolio. El resultado, como todos saben, fue de varias personas muertas, incluyendo policías, heridos y daños a la propiedad del gobierno. El odio fue tan visceral que se hallaron artefactos explosivos en las sedes del Partido Demócrata y en la del Partido Republicano

Trump usó Twitter con mucha antelación, para promover la marcha. “Gran protesta en DC el 6 de enero”, tuiteó el 19 de diciembre, pidiendo asistir pues “¡Será salvaje!”, dijo. Demostración pública de sus intenciones (y quizás de la de muchos más, como el ex-convicto General Michael Flynn que aconsejó  la aplicación de una Ley Marcial y la movilización de la Guardia Nacional, desde mucho antes del 6 de enero.

Ciertamente, no es el primer discurso de odio que oímos de este presidente, que según la opinión de muchos, nunca debió ser presidente, como demostraron los más de 80 millones de votos que obtuvo Biden, no solo de demócratas, sino también de independientes y hasta de republicanos.

Todos recordamos aquello de “Cuando México envía a su gente, no envía lo mejor. Están enviando personas que tienen muchos problemas y nos traen esos problemas a nosotros. Traen drogas. Están trayendo crimen. Son violadores.”

Ha sido notorio el discurso de Trump contra la prensa incluso, desde su campaña electoral. En su primer día completo como presidente, en enero de 2017, Trump definió a los periodistas como “los seres humanos más deshonestos de la tierra”. Poco después dijo que eran el “enemigo del pueblo”.  “Ellos son las noticias falsas, falsas y asquerosas”, en un mitin en Pensilvania. Mientras hablaba, apuntaba amenazante con el dedo a la zona en la que estaban los periodistas. Muchos de los congregados se giraron y empezaron a abuchearlos. “CNN apesta”, corearon algunos en el público

Es evidente que hubo discurso de odio todo el tiempo y que este tuvo sus consecuencias a lo largo de estos 4 años, desde los sucesos de Charlottesville hasta el nefasto Asalto al Capitolio. Prueba de esto es lo siguiente:

-Desde 2015, los delitos de odio han aumentado en Estados Unidos. El informe del Centro de estudios sobre el odio y el extremismo asegura que los homicidios de origen “extremista” son cada vez más originados por los llamados “supremacistas blancos”. Los ataques han incluido iglesias, sinagogas, cementerios, así como a ciudadanos en particular de origen hispano, musulman o asiáticos: 

-Según datos de la industria, en  el 2020 se vendieron 19 millones de armas. Esto supone un incremento del 91% respecto al 2019.

– Según la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP):La “retórica sin precedentes” contra la prensa del presidente de EE.UU., Donald Trump, y otros funcionarios de su gobierno en los últimos dos años coincidió “con un número alarmante de ataques físicos y amenazas dirigidas a periodistas”.

El miedo a la intimidación en los lugares de votación  alentado por la insistencia del presidente Donald Trump en sembrar dudas sobre el sistema estuvo presente más que nunca en la historia de Estados Unidos

-Las redes sociales han estado infestadas de ataques a adversarios políticos de Trump, sazonados por las imbecilidades creadas por QAnon donde se les acusa de pedófilos. Trump y sus hijos han retwitteado mensajes de partidarios de QAnon. 

-Todo esto ha estado aparejado a un llamado a desoír voces autorizadas y competentes, como la del Dr, Fauci, para prestar oidos a teorias de conspiración sin fundamento cientifico, e incluso sin fundamento racional. Y esto también trajo consecuencias fatales, en medio de una pandemia mundial.

-Gracias al discurso de odio de Trump Hoy para muchos es  “normal” repetir cosas puestas en las redes sociales por cualquier hijo de vecino, mal intencionados o no y creer en ellas, y no escuchar las noticias de fuentes fidedignas, porque son “fake news”. 

Es curioso que según las estadísticas de la prestigiosa revista “The Atlantic” el % mayor de asaltantes del Capitolio no provenían de grupos conocidos de milicia, ni de QAnon, sino que eran de nueva adquisición, en otras palabras, eran hijos del trumpismo.

El resultado final: el mundo entero considera que somos unos idiotas agresivos. Es hora de demostrar nuestra inclinación  a la verdad y la democracia.

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