El voto por correo, la carne y el chicharrón

En el voto presencial en EE.UU. hay un riesgo de fraude considerado en un 0,0001% y en el voto por correo de un 0,0002%. Aún así, Trump muestra intenciones de sabotear el proceso de voto por correo para su propio beneficio. 

 

Hace solo una semana, Trump insistía una vez más en poner en duda la legitimidad del voto por correo,  y denunciaba en un Twitter que se habían enviado “80 millones de papeletas” que “ni siquiera” habían sido solicitadas por los electores.

Para todo ciudadano norteamericano o para aquel que haya vivido por un tiempo en Estados Unidos, el servicio postal de este país ha sido siempre muy bien valorado por su eficiencia y seguridad. No en balde, el lema informal de este servicio, inscrito en la oficina de correos James Farley en Nueva York (frente al estación Penn) reza: “Ni la nieve ni la lluvia ni el calor ni la oscuridad de la noche impiden que estos mensajeros completen rápidamente sus rondas asignadas”. De hecho, Statista lo colocaba en el octavo ranking mundial en servicios postales atendiendo a confiabilidad, alcance, relevancia y resiliencia. Otras fuentes menos estrictas incluso lo sitúan entre un tercer y cuarto lugar. Podemos confiar en el correo pero, ¿Y el voto?

El Brennan Center for Justice, un poderoso ¨think tank¨ de la Universidad de Nueva York, dijo en el 2017 que el riesgo de fraude electoral es de 0.00004% a 0.0009%. En el voto presencial en EE.UU. hay un riesgo de fraude de un 0,0001% y en el voto por correo es de un 0,0002%.

La Universidad Estatal de Arizona llevó a cabo dos estudios y encontró incluso menos votos emitidos por personas que se hacían pasar por otro: tan solo 10 en cinco estados en un período de más de cinco años. Un estudio de seguimiento no encontró ningún caso de fraude de votantes.

De 1997 a 2010, según The Wichita Eagle, solo hubo 11 casos confirmados de fraude electoral en el estado de Texas, el más grande del país y en control republicano por muchos años.

El exhaustivo trabajo del Secretario de Estado de Kansas (republicano) examinó 84 millones de votos emitidos en 22 estados para buscar registrantes duplicados. Al final, 14 casos fueron remitidos a enjuiciamiento, lo que representa el 0,00000017 por ciento de los votos emitidos.

Presionados por la ACLU, el Departamento de Justicia de Estados Unidos formó un grupo para investigar fraudes electorales a nivel federal y lo encontró en 0,00000013 por ciento de las papeletas emitidas en 2002 y 2004.

Las reclamaciones constantes de Trump en los últimos meses sobre un posible fraude electoral con el voto por correo son infundadas y obedecen solo a la necesidad de crear caos y dudas para justificar lo último que ha ratificado en una rueda de prensa en la Casa Blanca: que no dejará la oficina aunque pierda en los comicios, porque serán fraudulentos. Incluso fue más allá y dijo: “Es mejor si aprobamos a una nueva jueza antes de las elecciones, porque creo que este fraude que están preparando los demócratas acabará frente al Tribunal Supremo de EEUU”. Esto es algo sin precedentes en la historia norteamericana.

Resulta sarcástico, que el que ha instigado al fraude haya sido Trump. El 2 de Setiembre dijo en Carolina del Norte: “Manden el voto por correo pronto y después vayan a votar al colegio electoral” En Estados Unidos, votar dos veces es un delito penal, y lo peor es que Bill Barr, el Fiscal General declaró al día siguiente que “no sé” si se puede votar más de una vez. Y es también irónico que tanto Trump como Melania, que son residentes en Florida, voten por correo y no crean que serán víctimas de fraude.

Si queda alguna duda de la intención de Trump de sabotear el proceso electoral y manipularlo como si fuera uno de esos concursos Miss Universo que gestionó para colarse en los camerinos de vestuario, solo hay que ver que colocó a un amigo personal y donante habitual de su campaña, Louis DeJoy al frente del correo del país. La primera vez en décadas que dirige el correo alguien que no procede de sus propias filas.

Y a DeJoy ya lo han sentado ante un panel del Senado estadounidense por implementar medidas que incluyen el recorte del pago de las horas extra o la interrupción de los repartos de última hora, lo que llevó a que en algunas oficinas de correos las cartas y paquetes se agolparan por miles y su reparto se demoraran semanas. En los últimos meses también se ha denunciado la retirada de buzones de correos y de máquinas de clasificación automática de la correspondencia en algunas oficinas.

Son los estados, y no el gobierno federal, los que deben definir si permiten el voto universal por correo, lo que significa que todos los electores reciben de forma automática una papeleta antes de las elecciones, o si adoptan el sistema de voto en ausencia, en el que el elector tiene que solicitar el voto por correo para poder tener la papeleta en casa. Solo un puñado de estados han dicho hasta ahora que admiten el voto universal por correo; algunos de ellos lo hacían ya antes de la pandemia.

Y les cuento cuan seguro es.

Soy ciudadano norteamericano residiendo en España. Estoy registrado a votar en La Florida.

Hace dos meses solicité mi boleta boleta de voto por correo para las elecciones actuales. La recibí en un email el pasado 18 de Septiembre, como ya me habían avisado. En el estado de la Florida la boleta del ¨ausente¨ (fuera de su estado o de USA) solo se puede enviar por correo o por Fax, no por email. Otros estados tienen otras reglas y con llamar o escribir a su oficina electoral te lo explican.  Decidí usar el FAX y recurrí al Federal Voting Assistance Program (quería testigos), el programa federal de ayuda al votante porque ellos la podían recibir por email y enviar el fax a Miami Dade.  El fax se  envió en 24 horas.

Recibí respuesta inmediata del Departamento de Elecciones de Miami-Dade confirmando que tenían la boleta pero que veían una discrepancia con la firma y el mensaje: La ley de la Florida le brinda la oportunidad de enviar/presentar una declaración jurada de subsanación para enmendar su boleta. “Para más información y/o para obtener una Declaración Jurada de Subsanación, visite nuestro sitio web o llámenos al  305-499-8444”. La Declaración Jurada incluye una copia de una identificación como el pasaporte o el carné de conducir y se puede enviar por email.

Hecho, confirmado y voto contado.

Sirva mi historia para demostrar cuan serio es el proceso electoral, que no existe fraude por correo y que USA no es una república bananera.

Que no te digan que el chicharrón es carne.

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