Me amenazaron desde Cuba: “Tienes que bajar el perfil”.

He sentido la necesidad de hacer esto público para que cada cual saque sus propias conclusiones y para que nadie diga que no supo los matices de lo que estaba sucediendo. Yo no voy a desviarme de mi ruta, mi esfuerzo es para que los cubanos de todas partes vivamos mejor y en paz con nuestro pasado y nuestro futuro. 

 

El día siguiente al anuncio de la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales, recibí una llamada de un viejo amigo, alguien a quien aprecio mucho. “Necesito hablar contigo”, me escribió en un mensaje y me pidió que estuviera en contacto. Nos llamamos de vez en cuando y esta era la primera vez en siete años que “necesitaba” hablar conmigo, así que me dispuse a responderle preocupado por su bienestar.

Finalmente le marqué a su whatsapp e iniciamos conversación y rápidamente fue al punto: “tienes que tener cuidado por allá, hay gente insana que te quiere hacer daño” ¿Quiénes son esas personas y por qué quieren hacerme daño..? 

No me quiso responder, pero sí me dijo que había incluso un plan para venir a atacarme y… supongo ¿matarme…? Me salvé porque alguien de “allá”, había intervenido y persuadió a los perpetradores de que detuvieran el atentado. Inmediatamente después de esto, se puso a criticar fuertemente la entrevista que ofrecí a CNN en Español y donde había establecido paralelos entre Fidel Castro y Donald Trump, tales como el desprecio por la prensa libre y el sobrepasar los procesos deliberativos del estado, para tomar decisiones por instintos y voluntad propia. 

“Eso que hiciste fue una falta de ética”, me dijo, pero sobre todo cuestionó que yo haya sido “profesor” de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, porque mi categoría docente era de “instructor”… ¿Supongo que cuatro años impartiendo clases no te hacen “profesor”…? 

Aparentemente, me estaba diciendo que no podía presentarme más como ex profesor de la Universidad de La Habana. Yo nunca me presenté como tal, simplemente le dije a la producción de CNN en Español que yo era editor de 23yFlagler, pero ellos siempre consultan los perfiles en LinkedIn y, como en mi bio aparezco durante esos años como “profesor adjunto”, supongo que creyeron más interesante presentarme como tal, que utilizar mi rol actual como editor de un sitio de opiniones en Miami; volveré a esto más adelante.

“Tienes que pensar qué le puede suceder a tu familia y qué pasaría si no puedes entrar más a Cuba”. 

“Tienes que bajar el perfil”, concluyó, tienes que dejar ese “mesianismo en el que te veo envuelto”. 

Acabada la conversación y yo medio confundido aún, le envié un mensaje preguntando si todo eso eran palabras de algún policía y que le habían pedido que me transmitiera. Lo negó, dijo simplemente que estaba preocupado por mí.

Pongámoslo en contexto: a uno de los activistas mas visibles a favor del candidato demócrata dentro de la comunidad cubano-americana, quien ha criticado las posiciones extremistas y se ha expresado a favor del intercambio y el diálogo, recibe una llamada al día siguiente de ser proyectada la elección presidencial (no el día antes, como si no quiesieran que nada me detuviera hasta entonces…), a decirme que “tengo que bajar el perfil” y a contarme sobre supuestos atentados que estuvieron preparados contra mi persona y que alguien, de buena voluntad, intervino para detener (sin haberme advertido antes…), supuestamente esos atentados eran debido a mi posición anti-trump, pero por quien recibo las críticas, es por mis posiciones al respecto de Fidel Castro. También hay guiños al bienestar de mi familia y a la posibilidad de que no pueda entrar más a Cuba ¿Es así como me quieren proteger…?

¿Díganme ustedes qué conclusión puedo sacar…? ¿O mi amigo se volvió completamente loco, sin comprender lo que una amenaza tan bien estructurada como esa representa? O realmente alguien en Cuba tuvo la inteción de enviarme una amenaza a ser tomada en serio y de mostrar que podían acceder a mi círculo cercano.

Yo estaba pasando en esos momentos lo peor de la COVID19, así que el hecho de que fuera un amigo quien se prestara para aquello, realmente me resultó doloroso, debo admitirlo; así como también no dejo de tomar en cuenta que hayan elegido, precisamente ese momento, para que tuviera un efecto negativo sobre mi salud.

Compartí lo sucedido con algunos amigos, uno de ellos me dijo que le había pasado algo similar a él, años atrás, cuando otro amigo llegó a su casa y le dijo que no podía presentarse como “politólogo”, como si alguien decidiera cuál es tu pasado, en dependencia a cómo te portes…. Otro amigo me dijo que contactara a gente en Cuba y tratara de identificar la magnitud de la amenaza. Obviamente, no es que me hubiera llamado un agente de la seguridad, pero por lo general, creo yo, ningún amigo se levanta en un momento tan preciso a decirle a otro: “No te había dicho…, hay un grupo de gente que te quería matar… portate bien”… ¿cierto?

También me comuniqué con amigos en Cuba, quienes respetan mi manera de pensar diferente, pero sabemos que nos une el deseo y el interés en que las políticas de las élites, no afecten al pueblo cubano y que sea el bienestar del pueblo, y ningún otro criterio de conveniencias, lo que pueda guiar nuestras posiciones. Les dejé saber lo que me había sucedido. Si bien estoy seguro de que no pueden hacer nada, al menos están conscientes ahora de lo que está sucediendo. Algo que también he aprendido de cómo funcionan las cosas en Cuba, es que no necesariamente hay coordinación entre lo que hacen los órganos de seguridad y lo que hacen todas las demás personas, no importa qué puesto ocupan; asi como también hay una tensión permanente entre quienes desean avanzar y quienes luchan por seguir capitalizando del pasado.

¿El objetivo de amenazarme cuál puede ser? No tengo idea, tal vez quieren “radicalizarme”, tal vez no quieren más ninguna voz con influencia que no sea controlada por quien me consideró un objetivo, tal vez no quieren otra “crítica” de Fidel Castro que venga de un “profesor”, tal vez alguien no quiere “acercamiento” ni a nadie que lo defienda en los términos que yo lo hago. No lo sé. 

Pensé echar tierra al incidente y seguir adelante, olvidarme que haya sucedido y dar por enloquecido a mi amigo, pero ayer mientras veía la directa que hacía Tania Bruguera y contaba cómo un agente de la seguridad del estado, a las puertas de su propia casa, la amenazaba con incriminarla si no “bajaba el perfil”,  fue como si me cayera un jarro de agua fría, como un deja vu tenebroso, como una patada en la pelvis. 

Por supuesto que no voy a “bajar” ningún perfil por ningún mensaje que me llegue de La Habana. Lamentablemente, me he mantenido muy limitado por los efectos de la covid19 y sus secuelas, pero pronto regresaré a mis transmisiones regulares. Cumplir con ninguna amenaza tiene nunca algún buen resultado, porque al final siempre vendrán a pedir más si eres obediente. Y en vistas a que alguien ya parece estar “re-escribiendo” mi pasado, al menos le advierto a mis seguidores y amigos que, tal vez pronto, los próximos mensajes de texto “privados” que se filtren sean los míos, o una foto extraña, o un testimonio oscuro; en fin, el asesinato de reputación que todos conocemos.

He sentido la necesidad de hacer esto público para que cada cual saque sus propias conclusiones y para que nadie diga que no supo los matices de lo que estaba sucediendo. Yo no voy a desviarme de mi ruta, mi esfuerzo es para que los cubanos de todas partes vivamos mejor y en paz con nuestro pasado y nuestro futuro. 

Que se moleste el que se moleste y que jale el gatillo quien tenga que hacerlo.

La vida sigue igual.

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