Muchacho, ¡lee a Giovanni Sartori!

En dos de sus libros autobiográficos, Los años de Orígenes y El oficio de perder, Lorenzo García Vega cuenta cómo, en la trastienda de una librería, un adolescente de saco negro y corbata le hizo una recomendación que, según sus propias palabras, le cambió la vida. —Muchacho, ¡lee a Marcel Proust! —, le dijo Lezama Lima. El resto es historia; ambos autores, cada cual desde su particular forma de crear, tuvieron su propio impacto en literatura cubana del siglo XX. Existen escritores que, como Proust, cambian vidas.

En el ecosistema de las redes sociales de los cubanos se pueden encontrar tanto a amigos personales, como a extraños y desconocidos, incluyendo a influencers y a supuestos especialistas, que discuten y debaten sobre los temas más disímiles e inimaginables. Uno de los temas más recurrentes, por las circunstancias de la realidad cubana, de su sociedad y de su diáspora, es el sistema político cubano.

Sobre este, por tanto, en las redes sociales de los cubanos se puede encontrar mucho contenido. Lamentablemente, la mayoría no aporta nada nuevo a la conversación y está principalmente enfocada en fortalecer los sesgos de confirmación [1] de cada cual. Inevitablemente este proceder trae como consecuencia un incremento del fenómeno conocido como polarización de las creencias [2].

Tenemos entonces dos grandes bandos —porque el binarismo ayuda a la simplificación de este tipo de pensamiento: dictadura/democracia, comunismo/capitalismo, bueno/malo [3]— uno a favor del sistema político cubano actual, y otro en contra. Ambos enemigos acérrimos, envueltos en espirales de publicaciones basadas en auto confirmaciones que refuerzan los criterios preestablecidos sobre cualquier tema y, además, evaden cualquier análisis específico sobre algún tema puntual. El nivel comunicacional siempre apela más el lado emocional que al analítico. Son mejores las consignas, las publicaciones sin sustancia. Es mejor eliminar amigos que no sean del mismo bando, mejor continuar con el pensamiento inductivo [4], mejor no consumir nada que no haya sido filtrado y explicado ya previamente por otros, mejor la narrativa que la realidad, Mejor el futuro que no llega, al presente que no llegó. Mejor repetir. Mejor repetir. Mejor repetir.

Y, mientras tanto, el resto seguimos en el medio.

Como podría esperarse, en estos múltiples debates, o bien podríamos decir, en este bucle temporal infinito en el que se convierte el debate sobre el sistema político, se habla de todo menos de politología. Un ejemplo, este año se publicaron dos excelentes libros sobre el autoritarismo en el siglo XXI [5], coordinados por el académico cubano Armando Chaguaceda, una persona que cualquiera que pretenda dar un criterio sobre sistemas políticos debería conocer. Nadie perteneciente a las hordas que dedica horas y horas a publicar, comentar y seguir “temas políticos” sobre Cuba dedicó el tiempo necesario a consumir, ni siquiera a comentar el contenido de estos volúmenes. No es sorprendente, pero no deja de ser relevante.

La política, por su propia esencia, está vinculada a la vida de las personas, por tanto, uno debería tener derecho a expresar su criterio sobre aquello que le incumbe. La libertad de expresión no debería ser excusa para la superficialidad. No creo que a nadie se le ocurriría, sin conocimientos de física cuántica, dedicarse a hacer directas en Instagram sobre los neutrinos. El mismo respeto debería tenérsele a la politología, pero el efecto Dunning-Kruger [6] es muy fuerte y, como mismo hay quienes con tan sólo ver fútbol frente al televisor se sienten ya capaces de ser directores técnicos, hay quienes consideran que para debatir sobre política no se necesita leer sobre el tema, y que la experiencia de vida debería ser suficiente para tales fines.

Nuestra sociedad necesita diálogo y puentes entre su heterogeneidad, no más auto aislamiento y segmentación. La receta, entonces, no debería ser apartarnos de los necesarios debates sobre el sistema político cubano que requerimos como sociedad pero, si pudiera pedir un consejo sobre el tema, me hubiese gustado que hace varios años alguien, parafraseando a Lezama, me hubiese dicho: Muchacho, ¡lee a Giovanni Sartori! [7]

 

 

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Sesgo_de_confirmaci%C3%B3n

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Polarizaci%C3%B3n_de_las_actitudes

[3] http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-81102009000100002

[4] https://es.wikipedia.org/wiki/Razonamiento_inductivo

[5] https://www.cadal.org/libros/pdf/La-derecha-como-autoritarismo-en-el-siglo-XXI.pdf

y https://www.cadal.org/libros/?id=12331

[6] https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Dunning-Kruger

[7] https://www.amazon.com/Partidos-sistemas-partidos-Parties-Systems/dp/8420647780

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