Trump reserva su bala de la “Quinta Avenida” para la Constitución de los estadounidenses.

  • La permisividad y complicidad de una facción del liderazgo del partido republicano con el presidente, han llevado a los oficiales electos de los estados, como Georgia, a elegir entre su seguridad personal y la integridad de las elecciones que deben conducir.
  • De igual forma, los trumpistas en ambas cámaras parecen estar dispuestos a contribuir a la intimidación del Congreso Federal el día 6 de enero, con el objetivo de que la voluntad popular sea ignorada.
  • La llamada telefónica en que Trump amenazó al oficial electo de Georgia, muestra cómo está cumpliendo con sus peores advertencias, como aquella de cometer un crimen en plena quinta avenida.

 

Al presidente de los Estados Unidos, probablemente el hombre más poderoso del mundo, le tomó 19 intentos para que su llamada fuera atendida por el responsable de las elecciones presidenciales en Georgia, Brad Raffensperger, republicano y secretario de estado. Es probable que el Sr. Raffensperger se anticipó a la conversación, porque advirtió a su equipo que no divulgara lo acontecido, a menos que Trump mintiera sobre el contenido de la llamada, o amenazara directamente a los oficiales electos. La expectativa para una conversación con el actual inquilino de la oficina oval, eran mentiras y amenazas. 

Los temores del equipo de Georgia se materializaron durante una llamada de poco más de 60 minutos. Raffensperger fue presionado a “recontar” los votos de manera que el resultado fuera 11,780 votos adicionales a favor de Trump (un voto por encima de los 11,779 que obtuvo Biden), con ese simple y único voto por encima, el presidente estaba dispuesto a conformarse. Si no lo hacía, Trump le amenazó con enfrentar cargos criminales y con la furia del pueblo de Georgia. Por su parte, Raffensperger fue pacientemente desarticulando todos los argumentos que ofreció Trump, al punto de afirmar que el verdadero problema eran “los datos” que tenía el presidente, porque no eran correctos. 

Consideremos que antes de esta llamada, el estado de Georgia había pasado por tres conteos de votos, uno durante las elecciones generales, otro después a mano, solicitado por la campaña de Trump; y por último un tercero realizado con máquinas. A estos debemos adicionarle una auditoría de las firmas para las boletas enviadas por correo postal. Los tres conteos habían dado a Biden como ganador, apenas moviéndose en un margen de error (esperado) de unos cientos de votos a favor del contrincante. En resumen, no había de dónde sacar los más de once mil votos que el presidente le estaba exigiendo que “recontara”.

A menos que Trump le estuviera presionando para que, literalmente, “inventara” esos votos.

Es aquí donde entra la potencial responsabilidad criminal de Trump, desde fraude electoral, hasta extorsión, y lo mismo en jurisdicción federal que en el estado de Georgia. Sabemos que por ser un presidente en funciones, los fiscales federales y de los estados han seguido una política de no iniciar un proceso criminal en su contra, pero este privilegio debe concluir el día 20 de Enero a las 12:00 pm EST, cuando ya Trump no sea constitucionalmente el presidente del gobierno federal. 

Lo que vaya a ocurrir con la responsabilidad criminal de Trump será episodio para el próximo ciclo político, pero lo que atañe a las próximas semanas, muestra que Trump se está comportando más allá de su habitual falta de respeto a la decencia y las normas sociales y jurídicas. 

Un psicópata acorralado con el mayor arsenal militar del planeta.

Ayer varios ex-secretarios de defensa de los Estados Unidos, republicanos y demócratas, escribieron una carta abierta advirtiendo a los militares que, de tomar alguna acción en contra del resultado democrático de las elecciones, estarían cometiendo un crimen contra los Estados Unidos. ¿A dónde hemos llegado que es necesario recordar esto a los hombres y mujeres de uniforme…? Trump, por su parte, ha convocado a una protesta masiva en Washington el día 6 de enero, fecha en que van a certificar los resultados del colegio electoral en el Congreso Federal. El presidente busca intimidar a los congresistas para revertir el resultado de las elecciones democráticas. 

La permisividad y complicidad de una facción del liderazgo del partido republicano con el presidente, han llevado a los oficiales electos de los estados, como Georgia, a tener que elegir entre su seguridad personal y la integridad de las elecciones que deben conducir. De igual forma, sus seguidores en ambas cámaras parecen estar dispuestos a contribuir a la intimidación del Congreso Federal el día 6 de enero, con el objetivo de que la voluntad del pueblo sea rechazada. 

A inicios de su primera campaña presidencial, más de cuatro años atrás, Trump afirmó que podía “disparar a alguien en medio de la quinta avenida” y con ello no perdería ningún voto. Ese era el grado de compromiso y entusiasmo de sus seguidores. Después de escuchar esos 60 minutos de llamada telefónica, donde el presidente eviscera públicamente la constitución democrática de los Estados Unidos, me pregunto si sus fanáticos no tienen esta vez, tal vez…, algo mucho más grave de lo que alarmarse, que por ese dramático disparo que muchos esperábamos sucediera en la 5ta Avenida…

 

Referencias:

Trump Tried to Call Raffensperger 18 Times Before Saturday’s Chat, Says Report

‘I just want to find 11,780 votes’: In extraordinary hour-long call, Trump pressures Georgia secretary of state to recalculate the vote in his favor

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