La conquista del voto puertorriqueño en la Florida

Como sucede cada dos años, la conquista electoral en la Florida pasa por Puerto Rico, desde la orden del presidente Donald J. Trump de otorgar $13 mil millones en ayuda financiera para la isla, hasta la promesa del candidato demócrata, Joe Biden, de perdonar la deuda y otorgar la estatalidad, la isla y su futuro son temas críticos. Esto demuestra no solo la importancia de la comunidad puertorriqueña desde el punto de vista demográfico, sino electoral. No es de extrañar: los puertorriqueños son la comunidad Latinx de más rápido crecimiento en Florida, con 1.2 millones de residentes, más que en cualquier otro estado, incluidos 600,000 en el corredor de la I-4 en el Centro de la Florida.

Como territorio no-incorporado de los Estados Unidos, la isla no tiene votos electorales, pero los puertorriqueños pueden jugar un papel crucial en la decisión del próximo presidente, gracias al papel que han asumido como población electoral indecisa en un estado competitivo con 29 Votos Electorales. Ese estatus los ha convertido en un codiciado trofeo para ambos partidos. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, ninguno ha podido ganar de forma indiscutible a ese electorado. ¿Por qué? Porque no le han dado a los puertorriqueños motivos suficientes para participar activamente en el proceso electoral.

La comunidad puertorriqueña en Florida Central comenzó a crecer incluso antes del éxodo luego del paso del huracán María por la isla, pues la crisis financiera de la isla había provocado una primera oleada alrededor de 2015. Durante las elecciones de mitad de período de 2018, los políticos de Florida viajaron más de 1,000 millas fuera del estado para hacer campaña en la isla, convirtiéndose en una escena familiar, mientras buscaban los votos de los puertorriqueños que residen en el estado. Al mismo tiempo, se estaban haciendo esfuerzos para aumentar el registro de electoral de puertorriqueños en la Florida Central. Pero hasta este punto, todos esos esfuerzos han dado pocos dividendos

En muchos sentidos, la experiencia de Florida refleja la del país. La población Latinx de EE. UU. ha crecido significativamente en los últimos años, contribuyendo con más de la mitad del crecimiento de la población total en los Estados Unidos en la última década. Pero al igual que los puertorriqueños de Florida, están votando por debajo de lo esperado.

Los expertos políticos de ambos partidos frecuentemente caen en el error de asumir que la comunidad latina vota como un bloque con intereses de grupo que dominan a todo el conjunto demográfico. Pero los puertorriqueños, por ejemplo, son ciudadanos estadounidenses, no inmigrantes, por lo que los problemas de inmigración no son tan importantes como pueden ser para los mexicanos u otros de origen Latinoamericano. El tema pierde su potencia para este último grupo cuando se trata de ciudadanos de segunda y tercera generación en el país. Asimismo, los intentos en esta temporada electoral de invocar al socialismo con el propósito de generar ansiedad, pueden tener tracción entre la comunidad cubanoamericana y los estadounidenses de origen nicaragüense y venezolano, pero no funciona con los puertorriqueños.

En cambio, una campaña inteligente debería estar en condiciones de identificar qué problemas preocupan a los puertorriqueños que viven en Florida, que no son diferentes de los del resto del estado o el país, enfatizando en la conexión entre votar y ver satisfechas sus demandas, tales como el desempleo, el salario mínimo, la educación, la vivienda y la atención médica, entre los más urgentes.

La campaña que sea capaz de involucrar a los votantes puertorriqueños de la Florida y hacer que voten en números significativos, habrá descubierto un arma secreta en la competencia electoral de 2020. Podrían descubrir que por quien se inclina la comunidad puertorriqueña, también lo hace el resto del país.

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