El Diálogo que Sucederá

Hoy no habrá diálogo.

Al menos eso es lo que publicó la página del Ministerio de Cultura de Cuba:

Rompen el diálogo quienes pidieron diálogo

Las razones esgrimidas para considerar al diálogo como inaceptable, son las condiciones requeridas en un email por parte del grupo de alrededor de 30 personas que entró a dialogar con el viceministro de cultura el día 27 de noviembre. Según el comunicado del MINCULT, se está incluyendo en la reunión a personas y medios que reciben financiamiento de los Estados Unidos y sus agencias federales, sin identificar quiénes son, aunque podemos presumir que están caracterizando a miembros del Movimiento San Isidro (MSI), porque antes los han acusado…

El diálogo no prometía mucho desde que se roció gas pimienta sobre personas que intentaban llegar hasta el MINCULT aquella noche. Tampoco cuando el propio viceministro de cultura se presentó en la televisión cubana al día siguiente y no emprendió una defensa firme de los acuerdos que se tomaron. Así como cuando a participantes en la conversación, los visitó la seguridad del estado o tuvieron patrullas a su alrededor. Todo esto llevó a que miembros del mencionado grupo de los 30 advirtieron de que los acuerdos estaban siendo incumplidos apenas horas después del compromiso.

No olvidemos que los cientos de personas que se reunieron a las puertas del MINCULT, lo hicieron inspirados en los terribles acontecimientos que se sucedieron en Damas 955, la vivienda en San Isidro donde este mismo grupo de jóvenes contestatarios se plantó por la libertad de uno de sus miembros y exigiendo respeto del estado cubano.

¿Cómo es posible que el acontecimiento en San Isidro alcanzara tanta relevancia? Pues porque el único interlocutor que presentó el estado fue la Seguridad del Estado. En lo que varios jóvenes carismáticos y conocidos por su inconformidad, exigían libertad de expresión y justicia, el estado cubano sólo tenía para ofrecer descalificaciones de “mercenarios” y actos policiales. Nada más. 

Es posible que haya grandes desaveniencias con lo que esos jóvenes dicen, pero dificilmente alguien se oponga a su derecho a decir.

¿Quién no vió la vivienda destartalada donde estaban protestando los ambiciosos “mercenarios”? Tal vez dentro de una burbuja informacional, esto pueda tener resultados, pero ante cualquier observador objetivo, incluso si los jóvenes están terriblemente equivocados, enfrentarlos únicamente con propaganda de guerra y tropas de uniforme, es la manera más efectiva de convertirlos en héroes o mártires.

Y ahora les niegan el diálogo, son demasiado indignos como para conversar con ellos. 

¿Quién volverá a ser el interlocutor una vez roto el diálogo con el MINCULT? ¿La Seguridad del Estado? ¿Qué van a hacer cuando vuelvan a manifestarse? ¿Amenazarlos…? ¿Encarcelarlos…?

Tal vez esto sea sólo una forma de ajustar las posiciones de cada cual y ganar terreno.

El diálogo tiene que perseguirse porque cualquier alternativa es terrible.

Y el estado cubano necesita un interlocutor creíble que no sean los uniformes, ni las tánganas espontáneas, ni los asesinatos de reputación. Necesitan mirar al problema a los ojos y confrontarlo.  El acto de rebeldía del MSI no será olvidado  y todo cubano se verá reflejado en el curso que tomen los acontecimientos, esté de acuerdo con el MSI o no, y tenga el valor de confesarlo o no.

Si están alistando el país para lanzar una reforma económica, lo cual me parece magnífico, e involucrar a los Estados Unidos y otras economías en el proceso, lo menos que pueden desear es tener una sociedad civil en peligro de erupción o poner una patrulla detrás de cada lengua.

No lo creo. Después de exhibidas las fuerzas de cada cual, eventualmente, el diálogo sucederá.

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